La Caja de Nada o el día que me quedé sin iPhone.

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La Caja de Nada o el día que me quedé sin iPhone.

Ayer salí de casa y olvidé mi iPhone, lo cual representaba para mí una verdadera tragedia, un gran drama, ya que sentía que estaría desconectado del mundo por 4 horas. Que no podría recibir y contestar mails, que no podría ver las actualizaciones de Facebook, recibir mensajes de WhatsApp, tener SMS, ni interactuar en Twitter.

Pasé por las 5 etapas de duelo:

  1. Negación. No podía ser!!!, tenía esperanza de que por ahí anduviera.
  2. Enojo. Cómo se me pudo haber olvidado!!!, si lo tengo casi pegado e injertado en mi mano!!!
  3. Negociación. Dado que estaba negado y enojado, llegué a un momento de tranquilidad y buscar superar este evento. Easy boy!
  4. Depresión. Debo aceptar que me dió un poco de tristeza la evidente desconexión de la cual ya era víctima. Ouch!
  5. Aceptación. Empecé a reconocer que no necesitaba del “aparatejo”, qué podía vivir sin él, que podía estar sin conectividad. ¿De verdad?

Al final pasé 4 horas desconectado, 4 horas que pensé me iba desesperar por no poder conectarme, pero NO PASO NADA!!!, NADA!! Y entonces medité y recordé que me había olvidado de muchas cosas, de ir a tomar un café, de ir al cine, de ir a cenar, sin estar pensando en qué está sucediendo en mi mundo de interacción digital, ni mis redes sociales, sin revisar mi iPhone, sin estar en la laptop. Y la verdad lo disfruté mucho, tanto que quiero y voy a hacer que suceda más seguido.

Además me acordé de la “Caja de Nada”, si la “Caja de Nada”…. Esa caja que los hombres tenemos en nuestro cerebro y que nos da la enorme capacidad de tomarnos momentos de no pensar en NADA, de no hacer NADA. De estos momentos en los que solo por no pensar ni hacer nada, de repente surgen las grandes ideas, en súbitos destellos, en momentos de contemplación de uno mismo. Esos momentos mágicos de “NO HACER NADA”.

La vida actual nos ha llevado a prescindir de esos momentos, ¿por qué?, porque necesitamos estar consumiendo en todo momento información, no podemos darnos el lujo de un descanso para retomar el vuelo, tenemos que consumir, investigar, leer, ver, oir, enviar, escribir, etc. No le damos oportunidad a nuestro cuerpo y cerebro de reiniciarse.

No digo con ésto que dejemos de estar conectados, para nada. La conectividad es una maravilla que nos da la oportunidad de vincularnos, de relacionarnos, de interactuar en cualquier momento, solo creo que me redescubrí y encontré que es sano tomarnos  momentos para nosotros y desconectarnos de nuestro mundo digital, de nuestras redes sociales,  los cuales estarán ahí esperándonos en el momento en que queramos retomarlos de regreso.    ; -)

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Octavio Regalado
Consejero Digital, Conferencista de Redes Sociales y Director de inteleKia

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